Fuentes web
Entradas
Comentarios

El baile de San Vito era el nombre común que recibía en la Edad Media la enfermedad corea de Sydenham, una enfemerdad neurológica que provocaba espasmos y movimientos involuntarios en las personas que la padecían. Esta enfermedad no era muy bien vista en la Edad Media, ya que se creía que los afectados por el baile de San Vito estaban poseidos por el demonio.

San_Vito__martir_234x423

Como es lógico, su nombre viene de San Vito, mártir y santo que vivío en en Italia durante el siglo III. Fue hijo de un pagano siciliano, pero más tarde sería bautizado por Santa Crescencia y San Modesto. Junto a ellos morirá martirizado en el año 303 debido a las persecuciones de Diocleciano, último intento del imperio para acabar violentamente con el cristianismo y que será conocida como “La Gran Persecución”, ya que el emperador tenía la concepción de que el cristianismo era un obstáculo para la restauración del imperio romano, necesaria tras la gran crisis vivida en el siglo III.

San Vito pertenece al grupo de los santos auxiliadores y durante la Edad Media fue invocado contra los efectos del “baile de San Vito”.

abelardo_eloisa

La suya es una de las muchas trágicas historias de enamorados que recuerda la historia.

Pedro Abelardo nació en 1079 en Palais, y pronto se convirtió uno de los más respetados maestros de Teología de la Universidad de París. Debido a su fama fue elegido por el canónigo de la catedral de parís, Fulberto, para que se convirtiera en el maestro de su sobrina Eloísa, joven de 17 años que contaba ya con una despierta inteligencia y que destacaba por su belleza.

Les_Amours_d'Héloïse_et_d'Abeilard

Viviendo bajo el mismo techo en seguida nacerá el amor entre ambos y durante un tiempo lo mantendrán en secreto, hasta que el embarazo de Eloísa hace evidente el romance. Abelardo decide raptarla y huyen a París donde se casarán en secreto. Tras esto deciden separarse para no volverse a ver más. Fulberto recluye a Eloísa en el convento de Argentuil, donde dará a luz a su hijo, Astrolabio, y en el que tomará los hábitos poco después. Fulgencio enfurecido y creyendo que todo esto se trataba de una trampa contrató a dos sicarios para que, sorprendiendo el sueño del maestro, lo castraran.

El reencuentro fue ya imposible. Con la separación se sucedieron miles de cartas, único vínculo entre ellos, en las que Abelardo se mostraba como un hombre arrepentido y frío, que fue centrando sus intereses en la teología. Hasta llegó a pensar que su mutilación había sido un castigo divino. Mientras que ella se siguió manteniendo como una mujer tremendamente apasionada, rememorando las escenas que vivieron juntos.

…Dudo que alguien pueda leer o escuchar tu historia sin que las lágrimas afloren a sus ojos. Ella ha renovado mis dolores, y la exactitud de cada uno de los detalles que aportas les devuelve toda su violencia pasada[…]

… Para hacer la fortuna de mí la más miserable de las mujeres, me hizo primero la más feliz de manera que al pensar lo mucho que había perdido fuera presa de tantos y tan graves lamentos cuanto mayores eran mis daños [...]


…….Si la tormenta actual se calma un poco, apresúrate a escribirnos; ¡la noticia nos causará tanta alegría! Pero sea cual sea el objeto de tus cartas, siempre nos serán dulces, al menos para testimoniar que tú no nos olvidas […]

El desenlace de esta historia se produce en 1142, cuando Abelardo muere a la edad de 63 años en la abadía de Saint-Marcel. Eloísa le sobreviviría 21 años siendo la abadesa del convento donde fue recluída hacía ya tanto tiempo. En 1164 sería enterrada en el mismo sepulcro de su amado.

Desde finales del siglo XIX sus restos descansan en un mausoleo neogótico de cementerio parisino de Père Lachaise.

AbelardHeloiseTomb

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.